Homo Argentum es un éxito total, a nivel cinematográfico, de taquilla, de público, y en sus objetivos; es un filme que captura el zeitgeist argentino, y además lo irrumpe como la película en boca de todos. Imposible no verla . Debajo de la foto, la crítica escrita más formal; más abajo la crítica radial, más informal, completa en los reproductores de audio solo de Spotify o Soundcloud, o de YouTube con video. Homo Argentum es un proyecto que estaba destinado a ser un éxito desde su misma concepción. Ya tenía la semilla del triunfo y a unos pocos días del estreno ya reventó la taquilla. Ya se huele la victoria, es un súper éxito tal cual estaba concebida y pronosticada. La idea tiene un gran gancho que es que la mayor estrella de la cinematografía argentina, Guillermo Francella, protagonice 16 cortos diversos, haciendo 16 personajes distintos con 16 caracterizaciones y maquillajes distintos. Un golazo. Pero, ¿qué es lo que justifica estos 16 cortos? ¿Cuál es el objetivo de la película?...
Debajo de la foto está la crítica breve escrita del filme, más formal y analizada; más abajo la
crítica emitida por radio, mucho más personal en dos versiones, la que tiene solo el audio
radial y la otra con audio y video del Profe de Cine filmado mientras
hablaba por radio..
Truman es un filme efectivo, es un
viaje emotivo por la realidad de nuestra propia mortalidad, vista a
través de los ojos de dos personajes, uno, el que se enfrenta a su
propia muerte con una enfermedad grave; el otro, su amigo que está
de visita aunque vive en otro país. Este último se encuentra con la realidad de
la gravedad del asunto y de que ya las cartas están todas echadas,
ya no hay vuelta atrás. La audiencia ve al enfermo como lo ve su
amigo visitante, desde la novedad, la impotencia y la resignación.
Morir si bien es cierto es algo absolutamente natural, y deberíamos tomar de esa forma; es un tema un tabú, escondido por la sociedad; que nos saca el tema de la mesa, y no nos estimula a pensar en ello. Por ejemplo un cementerio parque moderno, visto de afuera parace simplemente un parque, no hay lápidas. Hasta en ese mismísimo lugar donde se deposita a la muerte, se disimula la ominosisa realidad de que lo único de que tenemos absoluta certeza en la vida, es que vamos indefectiblemente a morir. Sin embargo cuando la enfermedad llega a
una persona todavía joven, ese encuentro con la muerte, esa realidad
ineludible, se hace manifiesta; es imposible no hablarla, no
plantearla, se hace explicita de la manera más contundente y no deja lugar para ser ignorada.
Luego de un año de reflexión y enfermedad, el personaje de Ricardo
Darín, decidirá dejar de luchar un enfrentamiento en el que no
tiene chances de ganar, y pondrá sus cosas en orden. Y este es
puntapié inicial del relato. En el que estos dos amigos recorren
distintas situaciones en las que se ve reflejado el tema, entre ellas
la visita al doctor, visitar conocidos, y sobretodo buscar un lugar
donde su perro, llamado Truman, casi un hijo para el protagonista,
pueda quedarse luego de que él no esté.
Las situaciones están
planteadas de forma honesta, correcta, sin golpes bajos, ni exceso de
sacarina, pero con gran emotividad por el tema en sí, pero por
sobretodo porque los personajes están bien caracterizados y
realmente nos importa que pase con ellos. Y cuando estamos
acostumbrados a que muchos de los filme que se estrenan tengan
personajes que son excusas para la acción, o dispositivos para
avanzar la trama, es refrescante ver que todavía hay personajes bien
caracterizados, con historias interesantes, que realmente nos
importen. Muy recomendada.
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